viernes, 25 de junio de 2010

Mundo freak

En mi intención y voluntad de mostraros el lado más bizarro del mundo, aquí os presento a "Pegaso", un especímen autóctono de Murcia. Grande... muy grande.

lunes, 21 de junio de 2010

Si jugaras en el cielo, moriría por verte

El pasado sábado mi equipo de fútbol descendió a Segunda B. Muchos no entenderán que eso pueda afectar demasiado anímicamente, otros pensamos como Bill Shankly, y creemos que "el fútbol no es una cuestión de vida o muerto. Es mucho más que eso".
Efectivamente, para mí no es tan sólo un deporte, sino un sentimiento. Para mí, el Real Murcia no es sólo un equipo de fútbol, es algo que forma parte de mi vida. Son muchos momentos en la grada con amigos, sufrimientos, alegrías, los recuerdos de mi abuelo llevándome de la mano a ver los partidos cuando yo tan sólo era un niño... son tantas cosas que tal vez sólo quien siente lo mismo que yo pueda comprenderme.
El sábado perdimos la categoría de la forma más dramática posible, pero también me di cuenta de algo que me hizo sentir mejor: el murcianismo es una gran familia. Nada más terminar el partido, mi móvil y mi Facebook echaban humo. Todos los que se sentían como yo compartían mi dolor y nos animábamos mutuamente, a los pocos minutos ya estaban creados grupos de apoyo, ya estábamos pensando en que el año que viene vamos a volver.
Y tenemos que volver, por todos aquellos en los que pensaba cuando el árbitro señaló el final del partido: por los que nos dejamos la voz en cada partido, por los que tenemos la sangre grana, por el mítico 'Panadero de Archena', por mi abuelo que me enseñó a amar a estos colores, por el abuelo de mis queridos Alicia y Keko, por el niño de la foto cuyas lágrimas empapaban las páginas del periódico del día siguiente, por la carne de gallina que siento al escribir esto, por todos los que durante estos más de cien años de historia al menos una ver se emocionaron al ver saltar al césped las camisas granas.
Por el Murcia, mi Murcia.

viernes, 18 de junio de 2010

De mis lecturas

"Sí. Debo aprender a tener fe, pero también a confiar en gente. No lo hago. Creo que todo el mundo trata de hacerme daño. Eso me induce a mantenerme apartada de personas y situaciones con las que, probablemente, no debería mantener distancia. Me lleva a seguir tratando con otras personas de las que debería separarme"

Muchas vidas, muchos maestros. Brian Weiss

P.S.: Hoy ha muerto José Saramago, hombre sabio y justo. Este "portugués de Canarias" ha escrito muchas de las páginas más brillantes de la literatura actual. Se nos va el hombre, pero siempre se nos quedarán sus palabras, sus enseñanzas, su saber. Gracias Saramago por todo lo que nos has regalado. Descanse en paz.


viernes, 11 de junio de 2010

De mis oídas

"Una vez oí decir: no hay prisión si puedes sonreír"

martes, 8 de junio de 2010

Con F de felicidad

Dicen que el dinero no da la felicidad. Eso sí, el no tenerlo, tampoco. Para algunos consiste en tener éxito profesional o tener tres mil amigos en Facebook. Para otros, realizar actos que consigan que su vida sea diferente cada día, vivir aventuras, sentir la adrenalina en cada momento.
Sin embargo, también estamos aquellos, no es más que la conjunción de pequeñas circunstancias que hacen que nuestras vidas tengan sentido y se sienta plena.
Por ejemplo, ver una película en el sofá mientras alguien te acaricia el pelo, recibir un mensaje dándote los buenos días o tan sólo con un icono regalándote una sonrisa, un beso a escondidas, una mirada cómplice, una cerveza con un amigo, un buen libro... pequeñas cosas que hacen grande nuestro mundo.
Cada uno tiene su propio concepto... ¿cuál es el tuyo?


sábado, 5 de junio de 2010

De mis lecturas

"En el pasado, cuando era más joven, creía que podía llegar a ser algo distinto a mí mismo. Incluso creía que podía abrir un bar en Casablanca y conocer a Ingrid Bergman. O también, de manera más realista - y dejando de lado si realmente era más realista o no -, creía que podía llevar una vida provechosa más de acuerdo con mi propia personalidad. Para conseguirlo, incluso me había impuesto una disciplina. Había leído The Greening of America, había visto tres veces Easy Rider. Pero, a pesar de ello, siempre acababa volviendo al mismo sitio, como una barca con el timón curvado. Era mi yo. Mi yo no iba ninguna parte. Mi yo estaba aquí, esperando a que yo volviera.
¿Tenía que llamar a eso desesperanza?"

El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, Haruki Murakami