Aunque para algunos no es precisamente noticia, yo "estudié" en una universidad privada, concretamente en la Universidad Católica San Antonio de Murcia, también conocida como UCAM.
Las razones para que yo eligiera este centro y no otro fueron, simplemente, geográficas y económicas puesto que, aún tratándose de una institución privada, me resultaba más barato que el vivir en otro lugar, ya que en Murcia no se impartía Periodismo.
De la UCAM poco bueno puedo decir. Lo único que saqué fueron ciertas amistades que aún tengo la suerte de mantener. Nada más. Sin embargo, no me arrepentía de haber pasado cuatro años allí...
Eso sí, si tuviese que empezar ahora no lo haría. ¿La razón? Su política de contratación de catedráticos. Hace unos días estaba escuchando la radio cuando una noticia me sobresaltó: "José María Aznar impartirá clase de Ética, política y humanidades en una universidad privada" (ya de paso que contraten a Correa para dar Economía).
Sí, efectivamente, la UCAM ha contratado al ex presidente de Gobierno para que instruya a los jóvenes para que de mayores sean tiranos, chulos, destrocen costas, regalen empresas a sus compañeros de pupitre, mientan a la población e invadan países porque un amigo suyo le ha dicho que se van a repartir el botín (luego dirán que es por culpa de la LOGSE, eso sí).
¿Os imagináis un encuentro casual entre el hombre del bigote y un servidor portando la camiseta que acompaña mis comentarios? Sería un gran momento, sin duda, ese hombre leyendo "Aún sigo odiando a Aznar" y mirándome luego a los ojos, leyendo en sus pupilas el mismo odio que dedicaba a los policías que descubrieron que el 11-M no fue cosa de ETA. Uff, perdonadme, pero creo que me he excitado sólo de imaginármelo.
Lo dicho, que este miembro (con perdón de la expresión) de la tercera promoción de la UCAM se echa las manos a la cabeza, se avergüenza de haber pisado el mismo suelo que el pequeño especimen y espera que el dinero de sus matrículas se haya gastado en otras cosas mejores que pagar a este individuo que nunca debió salir de Valladolid. Eso sí, propongo que la institución pase a llamarse Universidad Caótica San Antonio de Murcia. Cuestión de coherencia.
