lunes, 22 de febrero de 2010

El discutido gesto del señor expresidente

Hace unos días, el señor expresidente del Gobierno, José María Aznar López, ofreció una conferencia en la Universidad de Oviedo, durante la cual se escucharon voces contrarias a su gestión. Aznar, que por lo que se pudo ver siente con el corazón (también es posible que sea porque se trata del dedo más largo), no aceptó las críticas y alzó su falange (nunca mejor dicho) como única respuesta a los que protestaban contra la participación española en la invasión de Irak.
Decía Maquiavelo que "la mujer del César no sólo debe ser honesta sino parecerlo". Esta sentencia es perfectamente aplicable a este caso, puesto que un expresidente no sólo debe serlo, sino que también debe parecerlo y ejercer como tal, ya que, aunque haya terminado su mandato, no deja de ser parte de la imagen de este país. ¿Alguien se imagina a Adolfo Suárez dedicándole una peineta a sus detractores? Yo creo que nadie, tal vez por eso el de Cebreros ostente el ducado de Suárez por imposición monárquica, mientras que a Aznar, por más que ha insistido, no se le ha concedido un título nobiliario. ¿La diferencia? Suárez siempre fue un señor y Aznar no pasa de ser una burda imitación de Berlusconi a la española porque, no nos engañemos, si es el Cavalieri el que realiza tal atrocidad, seríamos absolutamente todos los que lo censuraríamos, mientras que en este caso hay un sector que le aplaude y le ríe la gracia.
Pero es que mi amigo Pepe Mari es así, con un solo gesto ha demostrado lo que fue su mandato: chulería, prepotencia y caciquismo. Aunque en ocasiones parece que le pesa, esto es una democracia, mister Ánsar, y los ciudadanos tienen derecho a quejarse, a protestar y a manifestar su contrariedad. La época del pensamiento único, por suerte, quedó atrás.
Tal vez sería mejor, para el mundo y para el bien de su propio partido, que ese dedo que levantaba imitando el gesto de los arqueros ingleses durante la batalla de Agincourt (que mostraban su falange como símbolo de orgullo y reto al enemigo ya que los franceses amputaban este dedo a los que capturaban para dejarlos inservibles), se lo pusiera en la boca cada vez que fuese a hacer una declaración.


miércoles, 17 de febrero de 2010

XIII Día internacional del rencor humano

Las tradiciones están para cumplirlas. Esot es así aquí y en la China Popular (Carod Rovira dixit). Así que hoy, 17 de febrero, como desde hace ya trece años, celebramos el Día internacional del rencor humano.
Ojo, no animal, vegetal ni mineral, no... ¡¡humano!! Así que nada de odiar cosas extrañas. "No, es que yo odio las acelgas" ¡Mal!, las acelgas son buenas, llevan muchas vitaminas pero... ¿qué vitaminas tiene tu vecino? ¡Ninguna! ¿Y aquella exnovia que te puteó? ¿No merece acaso que le declares odio eterno por todo lo que te hizo?
Por eso, queridos hermanos, os pido que al menos por un día cultivéis en vosotros el rencor y os odiéis los unos a los otros como yo os odio a todos. Hagamos de éste, un mundo (aún) peor aunque sólo sea por unas horas. No perdonéis, llamad a aquella persona y decidle que no has olvidado lo que te hizo y que jamás lo harás; quedad con alguien a quien hace mucho tiempo que no veis, no acudid a la cita y mandadle un mensaje diciéndole: "Te la debía. Te jodes"
Hacedlo, pues el rencor os hará libres.


lunes, 15 de febrero de 2010

Maestro

P. J. es un compañero de trabajo del que escribe. P. J. tiene una hija preadolescente, Y., que un día le dijo a su padre que tenía un fuerte dolor en una de sus rodillas. P. J. llevó a su hija al médico y éste dictaminó que aquello no era más que una consecuencia propia del crecimiento. Como la molestia continuaba, P. J. decidió llevar a su hija, Y., a otro médico que, tras realizarle ahora sí las pruebas pertinentes, diagnosticó que lo que realmente sucedía era que Y. tenía cáncer en esa rodilla que tanto le dolía.
Y. se ha sometido a los tratamientos propias de su enfermedad, con las consecuencias físicas que todos conocéis y las psicológicas que sólo los que hemos convivido con este mal de cerca conocemos. La última (esperemos) estación del proceso ha sido una intervención para intentar eliminar las células cancerígenas y la implantación de una prótesis en la rodilla, operación que no ha salido todo lo bien que se esperaba, por lo cuál aún sigue hospitalizada.
Aquí es donde entra el tercer personaje de esta historia. P. L. es un torero murciano recién retirado, por lo que aún cuenta con la fama y el cariño de los aficionados a la tauromaquia y, por el mismo motivo, de la desaprobación y el rechazo de los que creemos que la tortura animal no se puede considerar ni arte ni espectáculo. Así que, personalmente, P. L. no contaba con mi simpatía (a su profesión habría que añadirle un encuentro que tal vez un día os narre), pero tengo que reconocer que lo que os voy a relatar a continuación ha cambiado en algo la imagen que tengo de él.
P. L. fue de visita a la planta infantil de oncología donde se encuentra ingresada Y. hablando con unos niños que, en su mayoría no tenían ni idea de quién era ese individuo. Cuando le tocó el turno a Y., P. L. le dijo que imaginaba que a ella no le gustaban mucho los toros (muy sagaz él), que cuál era su ídolo, a lo que Y. le dijo que a ello lo que le gustaba realmente era el fútbol, que era del Real Madrid y que su ídolo era Iker Casillas. P. L. no dijo nada, sacó su teléfono móvil, marcó un número y dijo: "Iker, te voy a poner con una amiga que está enferma" y le pasó el teléfono a Y., que nada más colgar llamó a P. J., su padre, para narrarle, emocionadísima, lo que acababa de sucederle.
Mi compañero, P. J., contó, casi tan emocionado como su hija, que hacía mucho tiempo que no veía tan feliz y animada a su hija.
Por ese motivo, a pesar de los litros y litros de sangre derramados por los toros que ha torturado y las muchas ocasiones en que ha demostrado su soberbia y chulería, la imagen que yo tenía de P. L. ha cambiado y, aunque no sea en su profesión, para mí, a partir de hoy es, sin duda, un maestro.


lunes, 8 de febrero de 2010

De mis lecturas

"No sería necesario decir que él pensó "es bonita", pero lo que ella pensó sí: "se ve que sólo tiene ojos para la isla desconocida". He aquí cómo se equivocan las personas interpretando miradas, sobre todo al principio. Ella le entregó una vela, dijo "hasta mañana, duerme bien". Él quiso decir lo mismo de otra manera: "que tengas sueños felices", fue la frase que le salió. Dentro de nada, cuando esté abajo acostado en su litera, se le ocurrirán otras frases más espiritosas, sobre todo más insinuantes, como se espera que sean las de un hombre cuando está a solas con una mujer. Se preguntaba si ella dormiría, si habría tardado en entrar en el sueño, después imaginó que andaba buscándola y no la encontraba en ningún sitio, que estaban perdidos los dos en un barco enorme. El sueño es un prestidigitador hábil, muda las proporciones de las cosas y sus distancias, separa a las personas y ellas están juntas, las reúne y casi no se ven una a otra. La mujer duerme a pocos metros y él no sabe cómo alcanzarla, con lo fácil que es ir de babor a estribor"

'El cuento de la isla desconocida', José Saramago


viernes, 5 de febrero de 2010

Tan joven y tan viejo

Cada vez tengo menos ganas de salir; menos ganas de ver gente; menos ganas de ir a trabajar; menos ganas de olvidar pero, al mismo tiempo, menos ganas de guardar rencor; menos ganas de reirle las tonterías a otros; menos ganas de escribir; menos ganas de leer; menos ganas de divertirme; más canas; más kilos... menos ganas de nada.

¿Me estaré haciendo viejo?


lunes, 1 de febrero de 2010

El parte del día

Leo las noticias de hoy en un periódico digital:
- Un soldado español muerto y otros seis heridos en un atentado en Afganistán.
- El Supremo rebaja en cinco años la pena a un hombre que dejó tetrapléjica a su mujer.
- Israel admite que disparó fósforo blanco contra zonas pobladas en Gaza.
- La mafia invirtió en los negocios inmobiliarios de Berlusconi en Milán.
- Convocada una manifestación para reclamar que TVE readmita a Karmele Marchante en la carrera por ir a Eurovisión.

Asco de vida, proclamo.