lunes, 28 de diciembre de 2009

Yo sobreviví a 2009 (Micheal Jackson, no)

Después de mi dilatada ausencia por un problema sexual (que no me salía de los cojones escribir), vuelvo (si aún queda alguien por ahí) para desearos un próspero 2010 y para invitar a que, tal y como suelo hacer yo, hagáis balance de los últimos doce meses.
2009 ha sido un año raro para mí, puesto que no empezó bien, continuó peor y se acabó de joder antes del verano. Sin embargo, tengo que reconocer que la segunda mitad ha sido, por lo general, buena o muy buena.
El caso es que siempre hay algo que celebrar, aunque sea que el año se acaba y que el próximo no puede ser peor o, simplemente, que estamos vivos, algo que no pueden decir Michael Jackson, Mari Trini, el grandísimo Mario Benedetti (que vacío dejaste, viejo), Farrah Fawcett, Frank McCourt, el gran capitán Dani Jarque, Brittany Murphy...
En fin, que para algunos éste sera el año de la gripe A, para otros sera el del Barça o para otros el de Obama. Sin embargo, yo estoy con José A. Pérez, que en su columna del diario Público, aseguraba que 2009 será recordado por algo que te pasó a ti y sólo a ti, aunque eso no entrará jamás en los libros de historia.
Feliz 2010 a todos, que el próximo año os dejen hacer y ser, simplemente, lo que queráis.
Llega fin de año y, con él, los listados de la gente más importante. La idea, creo, es que los no importantes miremos las fotos de los importantes y nos maravillemos de su importancia. Este año, nos dicen, ha importado Barack Obama, porque ganó las elecciones y le regalaron un Nobel. Y ha importado Patxi López, porque perdió las elecciones pero se ganó a la derecha. Son importantes ciertos actores y actrices porque han hecho películas bien promocionadas, y es importante tal o cual deportista porque su deporte tiene share.
Estos días, las televisiones nos machacan con doce meses de imágenes yuxtapuestas. Y resulta que ha sido el año del Tamiflú y de SITEL, de los corruptos y los presuntos. El año que buscamos a Lorca y no lo encontramos. El año que los crucifijos se quedaron en la aulas, cuando la ciencia fue castigada en los presupuestos públicos y volvieron las máscaras antiglobalización. Cuando a Berlusconi le partieron la cara. El año en que la suave desaceleración económica dejó en las calles a cuatro millones de desacelerados trabajadores. El año en que se fusionó todo el mundo y Freixenet repitió anuncio en Navidad. El año que murieron 29 medios de comunicación en España y, con ellos, un poco el periodismo.
Pero, sobre todo, éste ha sido el año en que te enamoraste o rompiste, cuando te acostaste con éste o aquella, cuando le conociste, cuando nació o falleció. El año de aquel viaje, de aquella noche, el año que pasaste todo el año sin verle. El año en que las imágenes del año pasaron a tu alrededor sin tocarte. Igual que el anterior, el año que fuiste importante pero a ninguna lista le importó.