sábado, 29 de agosto de 2009

La ciencia no llega a tanto

Se ha realizado en Valencia el primer transplante de cara en Expaña.

Me aseguran mis fuentes, aunque no lo puedo confirmar (que diría María Patiño), que el paciente no es Paco Camps, ni Fabra, ni Rita Barberá ni ninguno de los imputados en el 'caso Gürtel'.
Estos individuos quedan descartados porque es imposible encontrar un material para transpartar en caras tan duras como las de estos personajes.


viernes, 28 de agosto de 2009

¿Amigos para siempre?

Asegura un estudio que las amistades tienen una duración media de siete años, lo que demuestra que no siempre lo que parece amor fraternal es para siempre y que hay personas con demasiado tiempo libre para realizar estudios de este tipo.
El caso es que me dio por elucubrar (porque para eso estamos, para pensar, que os lo tengo dicho) y recordé qué era de mi vida hace exactamente siete años.
Por aquel verano de 2002 ocupaba mi tiempo entre ser explot... instruido por cierto periódico local cuyo nombre no citaré aquí, pero que empezaba por ‘La’ y acababa por ‘Opinión’, mi novia y mis amistades. Siete años después no conservo el trabajo, ni la novia y, si me descuido, las amistades.
Es importante diferenciar entre lo que realmente es un amigo y lo que no lo es. Yo siempre he diferenciado entre “amigos, conocidos y saludados”, ya que no todo es merecedor de la categoría superior, aunque a todos nos engañan en alguna ocasión. Recuerdo un caso especialmente sangrante de un compañero de colegio con el que tenía una relación magnífica, casi fraternal, que sobrevivió a ausencias, mujeres y diferencias ideológicas. Sin embargo, un día me pidió dinero (una cantidad prácticamente ridícula, os lo aseguro), yo se lo presté y perdí al amigo y a los euros.
Durante todos este tiempo he perdido, creado e incluso recuperado amistades. Me he llevado alegrías y desilusiones. He llorado y he reído. Eso sí, que en estos años me ha quedado claro que a veces la cuestión no sea que las amistades se acaban, sino que tal vez nunca existieron. Sí, tal vez la conclusión a la que he llegado sea muy tonta, pero el que tenga narices que se ponga a filosafar a más de cuarenta grados.
¿Que quieres ser mi amigo? Pues venga...

lunes, 24 de agosto de 2009

De mis lecturas

"CONTRA LA ALEGRÍA
Cuando quiere llover y no llueve
Cuando quiere llover y no llueve se secan los pantanos de ideas.
Cuando quiere llover y no llueve se agota la melancolía, el agua de los artistas, la sed de los solteros y de los que no están cansados, también. El cielo envidia tormenta, el día nos miente sobre su edad y entre tanto farol mal calibrado, todos acaban alumbrando sobre mojado.
Cualquier tarde huele a domingo, cualquier tontería suena a canción.
Dos notas mal puestas, y ya recuerdan a un fado. Unos acordes trasteados, y ya suenan a blues. Suerte que están Chet, Ella, Billie, Dinah, Louis y Frank. Suerte que están Duke, Earl, Miles, Sarah, Nina y Nat.
Hay que ver qué pocos colores siguen vivos cuando quiere llover y no llueve. La mayoría de las tonalidades reptan moribundas hasta la retina, a medio camino entre el gris de los banqueros grises y el negro de sus cuentos corrientes para no dormir. Incluso a los más agraciados se les sube el pálido fluorescente de ascensor, ese que nos sienta a todos tan bien.
Vivimos de reojo cuando quiere llover y no llueve. Nadie se atreve a hacer planes, se aplazan las ilusiones más frágiles, que son las cotidianas, y así no hay forma humana de sonreír, ni mucho menos de sonreírse. Además, en cualquier momento todo puede precipitarse, y habrá que buscar con urgencia ese sofá que regale abrazos y esa manta voladora que nos transporte tan lejos como lo permita un the end.
[...]
Como aseguran los expertos, cualquier ambigüedad, empezando por la meteorológica, es el principio de toda ansiedad. Y a mí, esta casi me está matando la última oportunidad de pedirte perdón. El mundo a punto de todo, las cosas a medio sentir y yo con estos celos. Celos de no estar contigo, de no verte mucho más. Celos de no sentirte mucho menos. Celos absurdos incluso antes de estar en celo. Celos humanos de ti, divina. Y mientras siembro este sinsentido, una borrasca cíclica anticipa litros de chubascos bajo ese par de pupilas tuyas rodeadas de nubes.
Mientras me expongo a tanta inclemencia, marejada tú de tanta discusión, crecen bucles de inestabilidad con tendencia a cualquier cosa menos a desaparecer.
Todo esto cuando quiere llover y no llueve. Todo esto cuando quiero querer y no quieres. Cuando estoy suplicando que te quedes... y ya hace rato que te vas"
El sentimiento negativo, Risto Mejide


domingo, 9 de agosto de 2009

Hasta siempre, capitán

Es sábado por la tarde y me llega un mensaje al móvil. Me lo envía Pepe y sólo dice "¿Has visto lo de Jarque? Asco de vida". No tenía ni idea, así que entro en Internet, pongo la página de un diario deportivo y me encuentro con un titular que me deja helado: "Muere Dani Jarque".
Durante unos segundos parece que la sangre deja de circular por mis venas, mientras la boca y los ojos se abren instintivamente. "No puede ser, no puede ser", me repito una y otra vez, mientras leo el cuerpo de la noticia que me confirma que, desgraciadamente, sí era posible.
Los que me conozcan sabrán que soy un seguidor del Real Club Deportivo Espanyol, equipo en el que militaba Jarque, y su muerte me hace sentir que se ha ido uno de los nuestros.
Daniel Jarque era un futbolista entregado, un ejemplo de fidelidad a unos colores que defendió durante catorce años (más de la mitad de su vida), un defensa seguro y un jugador de raza y calidad. Pero ante todo, Dani era un chico de veintiséis años, que dentro de tan sólo un par de meses iba a ser padre (macabro paralelismo con Antonio Puerta), un chico con unos padres, con unos hermanos, con una novia, con unos amigos que se han quedado huérfanos por su pronta marcha.
Como espanyolista que soy, siento que se ha ido alguien cercano a mí porque, de algún modo, los dos hemos sufrido juntos, los dos hemos defendido los colores azul y blanco, los dos sentimos ese escudo como parte de nosotros. ¿Cuántas veces he celebrado uno de sus cortes providenciales ante la delantera rival? ¿Cuántas veces he cantado sus goles y su alegría ha sido la mía?. Jamás olvidaré aquella final de copa del Rey de 2006. Aquel día me sentí más periquito que nunca, hicisteis que este murciano se sintiera como un seguidor del viejo Sarriá. Vuestra celebración junto a la grada hizo que la comunión entre público y equipo fuese perfecta... y ahí estaba Jarque, el central titular en ese partido, con lo ojos llenos de lágrimas y sintiendo que había cumplido un sueño... que todos lo habíamos hecho. Gracias, Dani, por todos esos grandes momentos que me has hecho sentir, gracias por llevar con orgullo tu camiseta blanquiazul con el dorsal 21, gracias por cumplir tu sueño de ser el capitán del Espanyol.

Toda la familia periquita estamos de luto. Hasta siempre, capitán. Nunca te olvidaremos.

jueves, 6 de agosto de 2009

Vivir contracorriente

Vivo contracorriente. No es que yo disfrute llevando la contraria, que reconozco que a veces es así, pero a veces creo que soy un conductor suicida.
Os relato por qué digo esto. Resulta que soy un hombre de izquierdas en la región donde con más diferencia gana un partido de derechas, no soy ni del Madrid ni del Barça en un lugar donde no existen más equipos, me enamoro de mujeres que no lo hacen de mí, soy sincero en un mundo lleno de falsedades, leo en un mundo donde cada vez se venden menos libros, me gustan Serrat y Sabina cuando lo que triunfa es Andy y Lucas, soy contrario a los trasvases viviendo en una tierra que se muere de sed, me ha dado por fumar justo cuando echarse un cigarro a la boca es casi motivo de pena de muerte, me hago un Facebook cuando todo Dios me empuja a hacerme un Tuenti, tengo un pecho de licántropo cuando hasta el Tato es metrosexual y no se deja ni un mal pelillo...
Total, que la mía es llevar la contraria, cuando nací ya se lo dijeron a mi madre: "ha tenido usted un tocapelotas", pero mi progenitora no lo tuvo en cuenta y me daba Petit Suisse en lugar de dos hostias para que espabilara (no, Alicia, no me daba aspirinas de esas que tú y yo sabemos), pero lo mejor de todo... es que me encanta ser diferente y no pienso cambiar y, al que no le guste, que no mire.


sábado, 1 de agosto de 2009

Me siento raro

Soy un bicho raro, lo reconozco. Me gusta leer, disfruto con un buen libro y, aunque la gente me mire y sea un parias, lo voy a seguir haciendo. Sé que soy un rara avis, pero seguramente la mayoría de vosotros estaréis en ese extraño grupo conmigo. Así que, queridos amigos, extendamos nuestras redes aunque seamos unos incomprendidos...