miércoles, 18 de marzo de 2009

Descansa en paz, Loli

La mujer de mi AMIGO, de mi 'hermano' Pepe ha fallecido.
El cáncer se ha llevado la vida de Loli y, con ella, una parte de la de todos los que la queremos, en especial de su marido y sus hijos.
Se me vienen a la cabeza cientos de momentos, de historias, de risas, de comidas juntos, de anécdotas, de conversaciones vía Messenger, de lo feliz que ha hecho a mi AMIGO (sí, con mayúsculas) durante más de veinte años y se me mezcla todo con la rabia de pensar que 43 años no es una edad para morir, sino para vivir, que este dolor y esta impotencia que siento por dentro se perderá, pero jamás lo hará el cariño y el afecto que le tengo... sí, en presente, porque las personas no somos eternas pero, como ella mismo dijo, el amor sí lo es.
Descansa en paz, Loli.

Miguel Hernández - Elegía

(En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha muerto como del rayo Ramón Sijé, a quién tanto quería.)

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,Justificar a ambos lados
compañero del alma tan temprano.
Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumentos,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.

Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler, me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano está rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes,
sedientas de catástrofes y hambrienta.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.
Quiero mirar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera,
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas
de almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas
compañero del alma, compañero.

domingo, 8 de marzo de 2009

Feliz día de la mujer

Que todos los días sea ocho de marzo.