viernes, 16 de julio de 2010

De mis lecturas

"Un medio día de agosto, mientras bordaba con sus amigas, sintió que alguien llegaba a la puerta. No tuvo que mirar para saber quién era. 'Estaba gordo y se le empezaba a caer el pelo, y ya necesitaba espejuelos para ver de cerca -me dijo-. ¡Pero era él, carajo, era él!' Se asustó, porque sabía que él la estaba viendo tan disminuida como ella lo estaba viendo a él, y no creía que tuviera dentro tanto amor como ella para soportarlo. Tenía la camisa empapada de sudor, como lo había visto la primera vez en la feria, y llevaba la misma correa y las mismas alforjas de cuero descosido con adornos de plata. Bayardo San Román dio un paso adelante, sin ocuparse de las otras bordadoras atónitas, y puso las alforjas en la máquina de coser.
- Bueno -dijo-, aquí estoy.
Llevaba la maleta de la ropa para quedarse, y otra maleta igual con casi dos mil cartas que ella le había escrito. Estaban ordenadas por sus fechas, en paquetes cosidos con cintas de colores, y todas sin abrir"

'Crónica de una muerte anunciada' - Gabriel García Márquez


3 comentarios:

Anónimo dijo...

Desgraciadamente no somos Dorian Grey.MS.

Cyana dijo...

Me ha encantado:

"Se asustó, porque sabía que él la estaba viendo tan disminuida como ella lo estaba viendo a él, y no creía que tuviera dentro tanto amor como ella para soportarlo"

Hay trenes que después de pasar por muchas muchas estaciones, por fin,vuelven a su destino (pero esto responde al Face, creo) :P

Muackotes, Ra!!!!

Thedarksunrise dijo...

Qué bonico :')