jueves, 29 de octubre de 2009

Mi compañero de facultad

Aunque para algunos no es precisamente noticia, yo "estudié" en una universidad privada, concretamente en la Universidad Católica San Antonio de Murcia, también conocida como UCAM.
Las razones para que yo eligiera este centro y no otro fueron, simplemente, geográficas y económicas puesto que, aún tratándose de una institución privada, me resultaba más barato que el vivir en otro lugar, ya que en Murcia no se impartía Periodismo.
De la UCAM poco bueno puedo decir. Lo único que saqué fueron ciertas amistades que aún tengo la suerte de mantener. Nada más. Sin embargo, no me arrepentía de haber pasado cuatro años allí...
Eso sí, si tuviese que empezar ahora no lo haría. ¿La razón? Su política de contratación de catedráticos. Hace unos días estaba escuchando la radio cuando una noticia me sobresaltó: "José María Aznar impartirá clase de Ética, política y humanidades en una universidad privada" (ya de paso que contraten a Correa para dar Economía).
Sí, efectivamente, la UCAM ha contratado al ex presidente de Gobierno para que instruya a los jóvenes para que de mayores sean tiranos, chulos, destrocen costas, regalen empresas a sus compañeros de pupitre, mientan a la población e invadan países porque un amigo suyo le ha dicho que se van a repartir el botín (luego dirán que es por culpa de la LOGSE, eso sí).
¿Os imagináis un encuentro casual entre el hombre del bigote y un servidor portando la camiseta que acompaña mis comentarios? Sería un gran momento, sin duda, ese hombre leyendo "Aún sigo odiando a Aznar" y mirándome luego a los ojos, leyendo en sus pupilas el mismo odio que dedicaba a los policías que descubrieron que el 11-M no fue cosa de ETA. Uff, perdonadme, pero creo que me he excitado sólo de imaginármelo.
Lo dicho, que este miembro (con perdón de la expresión) de la tercera promoción de la UCAM se echa las manos a la cabeza, se avergüenza de haber pisado el mismo suelo que el pequeño especimen y espera que el dinero de sus matrículas se haya gastado en otras cosas mejores que pagar a este individuo que nunca debió salir de Valladolid. Eso sí, propongo que la institución pase a llamarse Universidad Caótica San Antonio de Murcia. Cuestión de coherencia.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Dejad que los niños se acerquen a mí

Hace unos días tuvo lugar una manifestación en Madrid contra la reforma de ley del aborto planteada por el Gobierno.
Miles de personas (las cifras oscilan entre las veinticinco mil personas y los dos millones y medio, según quién proporcione las cifras) salieron a la calle para clamar contra la interrupción voluntaria del embarazo y, ya de paso, meterle un poco de caña a Zapatero. Toda esta turba estaba dirigida por la Iglesia Católica y a la cabeza de la manifestación se encontraban miembros del Partido Popular, como el ex presidente del Gobierno, José María Aznar.
Yo hubiese estado en esa protesta. Sí, ya sé que os sorprendo, pJustificar a ambos ladosero pienso que el aborto es una aberración y que hay que defender la vida. Sí, hay que dejar que los niños nazcan.

Efectivamente, hay que dejar que los niños nazcan porque, sin ellos, ¿de quién iban a abusar curas, misioneros y demás estirpe clerical? Si no quedaran niños, ¿a quién iba a pagar el concejal del Partido Popular en Palma de Mallorca para tener relaciones sexuales? Hay que entender a la Iglesia Católica de Expaña. Vale que no se manifestaron contra la invasión de Irak y que apoyaran la dictadura de Franco durante casi cuarenta años, pero eso son minucias en comparación con que un feto no nazca. Ah, no, hay cosas que no se pueden permitir. Una cosa es que un embrión no llegue a tener vida y otra muy distinta que violes a un menor que, al fin y al cabo, lo haces por su bien, ¡qué coño!. Es mucho mejor dejarlos nacer y una vez con vida, emparedarlo tal y como aparecieron las paredes de mucho conventos. Aunque, claro, también se puede esperar porque, como no condenan la pena de muerte, los matamos de mayores dejándoles que marquen así repetidas veces la casilla de la Iglesia en la declaración de la Renta.

Esta es la hipocresía de la derecha más rancia de este país.


sábado, 17 de octubre de 2009

Sociabilidad

Cada día que pasa estoy menos sociable. Me apetece menos estar con/aguantar a la gente y más recluirme en mi casa.
De hecho, he recortado mi lista de amistades y he decidido que sólo voy a quedar con unos cuantos cuando me apetezca. No tengo ganas de aguantar a nadie que no quiera. Ni en el trabajo, ni en la calle ni en falsos actos sociales como bodas o comidas de Navidad donde a (casi) ninguno de los asistentes les deseo nada y, mucho menos, felicidad.
No sé si me estoy haciendo viejo, borde (más aún) o ambas cosas, pero me da igual. Pienso recluirme como la vieja de los gatos de los Simpsons y que le den al mundo.
Conmigo, quien quiera; contra mí, quien pueda.


martes, 6 de octubre de 2009

De mis lecturas

"He inventado un nuevo lenguaje: mis ojos. Los ojos no me servían sino para mirar. Hoy todo lo digo con los ojos y lo que ayer comprendía con la mente y el pensamiento hoy lo hago con mis ojos, El desconcierto, la pena, la fatiga, el desamor, el furor se convierten en miradas que distanciándose de otras miradas las destacan y me enseñan lo que debo aprender. Los ojos subrayan todo acontecer y los libros son ahora el blanco, y el blanco lo envuelve todo, menos los ojos. Con ellos veo el peligro y los desechos, siempre atentos. Ellos generan el pensar que ya no tendrá pensamiento y lo que en mis ojos no reparen no existe, no me detengo en nada que no detecten mis propios ojos, no deben desviarse mis ojos, carezco de otro lenguaje, el único es el que ven y miran mis ojos.
Don ellos mi nuevo lenguaje. Desde hoy, mis ojos hablarán por mí.
Y es con esos ojos que contaré esta historia."

Para que no me olvides, Marcela Serrano


jueves, 1 de octubre de 2009

¿Llegará el día?